El Legado de Icaro: Capitulo 1 (II)

 

Detrás de la abolición de una forma dada de entender al mundo, la condena al olvido de un paradigma o tras bastidores de cada posible mutación de orden cultural, social, filosófico o científico, hay un germen de insurrección creciendo en la mente de un solo individuo, uno cuyos sueños son tan vívidos que lo despiertan en la noche mientras otros duermen.
Ellos son los articuladores del Cambio.
Tal vez usted no recuerde la existencia de esta clandestina profesión ya que carece de nomenclatura y definición. La descripción de su tarea, sin embargo, es simple: construir y utilizar alas para escapar del laberinto que lo aprisiona a diario.

El hombre con alas, ha sido siempre objeto de envidia y admiración por parte de sus pares desprovistos de ellas. Esta relación amor-odio lo convierte en una materia prima excelente para la leyenda y su consecuente subproducto, la representación artística.
Así es como desde los más primigenios tiempos nos llegan reportes acerca de personajes alados, siendo más comunes los ángeles, querubines, pequeños cupidos, genios, demonios, etc. Todos ellos, sean divinos o malditos, comparten una condición común: existen detrás de una barrera sobrenatural, que los mantiene en la esfera de lo inhumano.

 
Pero de tanto en tanto, simples hombres mortales, desprovistos del permiso de volar que otorga el status de dioses o mensajeros divinos, emprenden la ambiciosa tarea de despegarse del suelo.
En la cultura occidental, de entre todos ellos, sin lugar a dudas, el más arquetípico es el mito griego de Ícaro.
De esta historia, como todas, no se tiene certeza alguna de su veracidad. Quizá sea imposible refutarla o aceptarla, pero para mí al menos, su existencia histórica es poco significativa, comparada con su siempre actual e inexplicable poder seductor.

Ícaro muestra sus alas en un relieve helenístico y algún que otro fresco pompeyano, se toma el tiempo para ser inspiración de grandes artistas como Saraceni(1),  Rubens(2),  Canova(3)  o Brueghel(4)  entre otros, y lo que es más meritorio aún, se las ingenia para mantenerse vigente en el siglo veintiuno, período en el cual la mitología perdió gran parte de su impacto narrativo al competir contra MTV, comics y películas de acción llenas de efectos especiales.
Por ejemplo, al momento de escribir este capítulo, estoy en condiciones de decir que Ícaro(5)de Creta es más popular que Greta Garbo y Marilyn Monroe juntas. Según el buscador Google, (gran parámetro de popularidad posmoderno), la primer diva tiene 1590000 menciones en Internet, mientras que la segunda 3560000. En total: 5150000.
Ícaro (Icarus), carente de película biográfica o documental sórdido acerca de sus excesos y sin haber realizado nada de merchandising en los últimos dos mil años, cuenta con un número de menciones de 9000000.
Incluso para su sorpresa, estimado lector, Angelina Jolie cuenta con 5500000. O sea 3500000 sitios de Internet que en lugar de comentar algún irrelevante chisme, fotografía  o fantasía acerca de una súper-sexy y taquillera actriz, parecen estar más interesados en un sujeto que vivió, (según fue inmortalizado por Ovidio), toda su vida con su padre, para luego morir ahogado antes de tener siquiera su primer novia.
Algo se me debe escapar en este análisis, excepto que no importe realmente Ícaro como personaje y sí tenga un valor mítico y simbólico de alguna forma clave en nuestra programación cultural.

(1)Saraceni, Carlo: Artista veneciano (1585-1620) desarrolló una serie de pinturas sobre el mito de Ícaro que hoy se pueden apreciar en el Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte, Nápoles.
(2)Rubens, Pieter Paul: Pintor flamenco cuyo estilo se convirtió en sinónimo de la pintura barroca, también plasmó en una de sus obras el mito de Ícaro. Se llama “La caída de Ícaro” y es de 1636. Actualmente se encuentra en Bruselas, en el Musées Royaux des Beaux-Arts de Bélgica.
(3)Canova, Antonio: Escultor italiano, uno de los máximos exponentes de la escultura neoclásica, creó una escultura en mármol llamada “Ícaro y Dédalo”.
(4)Brueghel, Pieter: También pintó una obra maestra llamada “La caída de Ícaro” de 1558, en la actualidad en Bruselas, Musées Royaux des Beaux-Arts de Bélgica. 
(5)Utilizando para esta busqueda Icaro+Icarus para disponer de los resultados en dos idiomas. 

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One Response to “El Legado de Icaro: Capitulo 1 (II)”

  1. ¡Qué bueno! Le seguiré leyendo. Me parece que el ningunismo tiene futuro y se va a ir desarrollando, me alegro mucho de que le pongan pilas a un proyecto de cambio radical y mental. Digo que se va a ir desarrollando no por la originalidad de la idea ni nada por el estilo, sino simplemente por la necesidad creciente que se da en la sociedad de despertar del ensueño y empezar a proyectar un cambio de rumbo con sentido. Estas “alas” que estamos necesitando no son más que entrar en el estado de despiertos verdaderamente y empezar a vivir de forma concienzuda, de la única forma que no nos produce contradicción ni que estamos siendo “como llevados por el viento”.
    Yo soy más bien afín al nuevo humanismo pero conocí a Roy y no se nos pasó por alto la hermandad que había entre nosotros y nuestras ideas.


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